DESDE MI CABAÑA. Historias de animales para leer en familia.

En este libro se narran las cosas que suceden en el bosque, que son observadas por el autor y comparte para que todos los lectores puedan disfrutar de ellas.

El libro está pensado para que sea leído en familia, tanto por padres como por niños, juntos , de manera que todos podamos compartirlas, comentarlas y disfrutarlas.PORTADA LIBRO DEDSDE MI CABAÑA.png

Leamos uno de los capítulos, el primero, por ejemplo. Se titula "Los piratas de la espesura. El trepador azul".

Dice así:

"Atardece.

Es una de aquellas pesadas y calurosas tardes de primavera en las que ya se anuncia próximo el verano, a lo largo de la cual todo es alboroto en el bosque: cánticos en múltiples idiomas, vuelos rasantes, picados suicidas hacia un nutrido y suculento grupo de insectos que parecen suspendidos en el aire, expediciones a por pequeños manojos de lana de oveja, de esa que queda enganchada en los escaramujos y los espinos y que resulta tan útil para completar un confortable nido y... hurto de pistachos.

Estoy en el porche. El sol que se marcha de través me adormece.Ese sol último del día que se cuela inmisericorde entre las ramas de los robles, aún huelgas de hojas y que ofrecen un trasluz tan relajante. Tomo un refresco y junto a mi, sobre la tarima barnizada del suelo, un recipiente de plástico con pistachos.

De repente, aleteos, pasadas rasantes y piadas histéricas me sacan del ensueño primaveral que cierra mis párpados... un trepador azul se posa al otro lado del suelo entarimado, cerca, como a metro y medio de distancia y fija sus puntos negros brillantes en mi. Yo ni me muevo.

Tres saltitos y cincuenta centímetros más cerca. Continuo con cara de ser la esfinge de Gizeh. Tres saltitos más sin dejar de observarme y ya se sitúa a medio metro de donde me encuentro sentado, mientras tanto se me duerme el brazo que sujeta el vaso con el refresco. El pirata azul grisáceo termina por acercarse al recipiente de plástico y ante mi sorpresa, se sube de un brinco al mismo borde, introduce la cabeza, sujeta firmemente con el pico uno de los pistachos y emprende veloz huida, volando hasta un roble cercano en cuya corteza, aprovechando una grieta, incrusta a picotazos el fruto seco.

Se ha abierto la veda. Luego de este, otro pirata más joven y despeluchado reitere la acción, después uno gordo, luego un tercero que se me antoja es el primero y yo con el refresco ya caliente observo con asombro y un poco de cachondeo como la banda me roba uno a uno los pistachos que pretendía comerme.

Aprovechando uno de aquellos lapsos durante los cuales se turnan en su volátil pillaje, entro en la cabaña a buscar la cámara fotográfica. Me la ubico entre los pistachos y yo, firmemente sujeta al tripode y una vez enfocado el "cofre del tesoro" objeto de la rapiña, sujeto el cable disparador con una mano.

Espero.

La tranquilidad y la confianza parecen regresar y como conseuencia aleteos y más vuelos rasantes sobre mi cabeza se suceden. Un nuevo pirata sobre el borde del recipiente... y ¡zas! pistacho fuera.

El siguiente no me coje por sorpresa y ...¡clic! le capturo en plena tarea, inmortalizando la imagen del bandido mediante una istantánea.

¡Ahora ya me podrán creer cuando lo cuente!"



Editado por UNIVERSA TERRA ediciones. www.uniuversaterra.com